Prótesis de rodilla: cómo funciona la cirugía y la rehabilitación

Ya hemos hablado de la rotura del menisco, una de las lesiones más frecuentes para la que es de vital importancia una adecuada rehabilitación mediante fisioterapia. También hay casos en los que la articulación entre el fémur y la tibia está irreparablemente dañada y requiere ser reemplazada con un reemplazo de rodilla. Veamos cómo ocurre la intervención, cuándo se recomienda y por qué es fundamental la rehabilitación.

La articulación de la rodilla

La articulación de rodilla entre el fémur, la tibia y la rótula está formada por varios elementos que sostienen el cuerpo y realizan movimientos. Entre las más importantes se encuentran

  • El cartílago articular, que cubre la articulación, permite que la articulación fluya y evita que los huesos se rocen entre sí y consuman;
  • La membrana sinovial que reduce la fricción entre el fémur y la tibia gracias a la producción de líquido sinovial, un lubricante natural que facilita el movimiento de la articulación.
  • Las estructuras cartilaginosas que proporcionan estabilidad articular y al mismo tiempo actúan como amortiguadores, reduciendo la carga de trabajo del cartílago.

La articulación de la rodilla puede dañarse por eventos traumáticos o degenerativos. La manifestación clínica está representada por el dolor, la hinchazón o la falta de movilidad, que requieren el uso de fármacos y la rehabilitación con fisioterapia para recuperar la función y aliviar los síntomas. Si el daño es más severo y debilitante, en algunos casos es necesaria la cirugía.

Prótesis de rodilla: cuándo y cómo se realiza la operación

La inserción de una prótesis de rodilla es una operación que puede ser evaluada en el caso de artrosis, o una marcada degeneración articular, especialmente en el paciente anciano, que puede ser primaria (degenerativa), o secundaria a traumas previos o patologías inflamatorias que comprometen los movimientos diarios y la calidad de vida. Entre las causas más frecuentes del daño articular se encuentran la artritis reumatoide y otras enfermedades reumáticas y la hemofilia, una enfermedad congénita que causa frecuentes hemorragias que debilitan las articulaciones. La intervención se recomienda si la terapia física y de rehabilitación ya no es suficiente para aliviar el dolor.

Dos tipos de intervención

La prótesis de rodilla se introdujo en la década de 1970 y desde entonces ha sufrido muchos cambios, tanto biomecánicos, con cambios en el diseño de los componentes, como estructurales con la introducción de materiales más resistentes y compatibles con el asiento del implante.

Durante la cirugía, las porciones de cartílago y hueso subcondral, es decir, la porción debajo del cartílago, se retiran y se reemplazan con componentes artificiales de metal y polietileno.

La intervención puede implicar el uso de uno:

  • Prótesis total
  • Prótesis departamentales parciales o unitarias.

Esta última opción rara vez se hace cuando la rodilla aún tiene partes sanas. En la mayoría de los casos, sin embargo, cuando los extremos del fémur y la tibia (a veces también la rótula) están extremadamente desgastados, se utiliza la prótesis total de rodilla y ambas son reemplazadas.

Duración del reemplazo de rodilla

La tecnología en los últimos años ha permitido el desarrollo de prótesis capaces de reproducir la cinemática articular y los materiales utilizados tienen una mayor vida útil, lo que ha permitido una supervivencia del implante de más de 20 años.

Si está bien implantada, la prótesis permite una disminución significativa del dolor, una excelente estabilidad y la reanudación de un buen rango de movimiento en un tiempo relativamente corto.

Por supuesto, la recuperación se ve influenciada de manera importante por el programa de rehabilitación postoperatoria.

Post-operación y recuperación

Después de las prótesis de rodilla, la rehabilitación implica varias etapas que se ven afectadas significativamente por ciertos factores, incluyendo los siguientes:

  • Edad del paciente
  • Tipo de prótesis
  • Operaciones previas de rodilla
  • Estado de salud del paciente.

La rehabilitación suele comenzar después de la extracción del drenaje, que se realiza 24 horas después de la cirugía, con una movilización pasiva cautelosa. Después de 48 horas, el paciente puede sentarse y pararse con la ayuda de muletas o andadores.

Dos días después de la cirugía, se realizará la rehabilitación con:

  1. Masajes para el drenaje del hematoma quirúrgico
  2. Fortalecimiento muscular
  3. Aumento progresivo del rango de movimiento de la rodilla.

La fase de rehabilitación después de la descarga también es particularmente delicada. De hecho, el paciente, que es capaz de deambular con carga parcial en la extremidad, necesita un programa de rehabilitación para la recuperación completa de la función, que generalmente se adquiere entre 30 y 45 días.

Los beneficiones de una rehabilitación adecuada

Hoy en día, gracias a las prótesis modernas, la hospitalización tras las prótesis de rodilla casi nunca dura más de una semana, también porque los médicos tienden a favorecer una rápida reanudación del movimiento, con la ayuda de muletas o andadores, que se utilizarán de 3 a 6 semanas, necesarias para curar la herida y la recuperación de los músculos y ligamentos.

Los beneficios de la rehabilitación adecuada después de una operación con prótesis de rodilla son los siguientes:

  • Recuperación de un tono muscular que ayuda a estabilizar la rodilla
  • Restauración de la movilidad de rodilla
  • Conseguir la autonomía del paciente más rápidamente en cuanto a caminar, subir y bajar escaleras.

Sin embargo, la rehabilitación dirigida y gradual es esencial para lograr una sanación completa. De hecho, si la recuperación es demasiado agresiva puede llevar a una inflamación grave de la rodilla, lo que resulta en una ralentización del proceso de curación, por otra parte la rehabilitación insuficiente puede conducir a una recuperación mucho más lenta de la función. Por lo general, después del alta tras la cirugía de prótesis de rodilla, un fisioterapeuta guía al paciente a través de ejercicios en el gimnasio y en casa, sin olvidar los consejos y terapias más adecuadas para controlar el dolor postoperatorio y la sensación frecuente de fatiga.

De esta manera, los pacientes, después del primer mes, recuperan gradualmente las habilidades que tenían antes de la cirugía, y en algunos casos logran realizar actividades deportivas de bajo impacto como ciclismo, natación e incluso tenis.

Por eso, para que la cicatriz sane por completo y los músculos puedan volver rápidamente a su función, permitiéndole conducir, trabajar, practicar deportes y otras actividades, es importante ponerse en contacto con un especialista que pueda asistir al paciente durante todo el proceso de rehabilitación, quizás contratando un seguro médico para cubrir los costes de los tratamientos fisioterapéuticos, con un rápido acceso al tratamiento y un considerable ahorro económico en comparación con los precios del mercado.