¿Funcionan las palabras mejor que las píldoras?

Los médicos y las enfermeras no sólo administran medicamentos, sino que también actúan como medicamentos.

¿Cómo sabes eso? De estudios con los llamados placebos. Estos son placebo usados en la investigación que no contienen ningún ingrediente activo. En las pruebas de drogas, a algunos de los pacientes se les da placebos, mientras que a otros se les da la medicación correcta – ambos sin saberlo.

El profesor Paul Enck (69), experto en placebo y jefe de investigación del Departamento de Psicosomática del Hospital Universitario de Tübingen, dice:”La mera expectativa de que usted obtenga una terapia mejorará las cosas para el paciente.

Cada año se publican aproximadamente 250 estudios sobre el fenómeno del placebo. También se analizó el papel del médico. Enck:”Cuanto más tiempo y más intensamente se ocupe del paciente y hable, mejor. Cuanto más alta sea la dosis, más fuerte será el efecto.”

Ted Kaptchuk (70) de la Universidad de Harvard (EE. UU.) tuvo médicos que trataron a pacientes con intestino irritable con acupuntura falsa. En un grupo, los médicos se comportaron sobria y objetivamente, administrando el tratamiento con placebo sin muchas palabras. En el otro grupo, el tratamiento fue acompañado por un enfoque cordial, empático y confiado con los pacientes. El resultado: En promedio, la salud general del grupo de pacientes tratados con empatía mejoró considerablemente más.

Un estudio realizado por la Universidad de Aarhus (Dinamarca) incluso demostró que las palabras y las expectativas a veces pueden ayudar tan bien como un medicamento: si se administró un placebo junto con una explicación vívida, funcionó como un analgésico real. Sin embargo, Enck dice:”Síntomas como el dolor pueden ser aliviados por los efectos del placebo. Pero para la mayoría de las enfermedades, las palabras no pueden reemplazar a los medicamentos”.

Y hay otro lado oscuro:”Las palabras negativas o descuidadas del médico pueden destruir el efecto de una droga, como ha demostrado un estudio en la Universidad de Hamburgo. Incluso si algunos pacientes reciben demasiada atención en los prospectos y los posibles efectos secundarios, puede doler”.